Había perdido uno de sus trabajos durante la pandemia y su sueldo de apenas US$300 no les alcanzaba ni para comer. «La situación era muy grave. Ya ni siquiera podía mandar a mis hijos a la escuela», cuenta a BBC Mundo la mujer de 40 años, desde su nuevo hogar en Estados Unidos.
«Cuando me ofrecieron ayudarme a pagar el viaje, solo pensé en que tendríamos una mejor vida. Nunca me imaginé todo lo que pasaríamos en la selva».
