El Ecuador es el sexto exportador de brócoli a nivel mundial, el mismo que se vende en 47 países, siendo su principal comprador Estados Unidos (que representa el 32% de nuestras exportaciones en términos de volumen y el 29% en términos de FOB), seguido por Japón.

El brócoli es una hortaliza fuente de calcio y fósforo, consumida principalmente en los países de Oriente y conocida por sus propiedades para la salud, entre ellas su acción anticancerígena. Se encuentra dentro del grupo de las plantas brassicas. A nivel mundial el consumo de este tipo de plantas per cápita es de 105kg en promedio, aunque en China el consumo bordea los 300kg per cápita.
No es que sea un mercado inmune, pero la industria de brócoli está demostrando, una vez más, sus fortalezas en un contexto convulso. Sus exportaciones del año pasado, según cita Fedexpor, superaron los $ 150 millones, un incremento leve si se lo compara con los $ 148 millones del año previo, pero que sigue salvando la tendencia alcista que en el último lustro viene teniendo la oferta de este sector: un 60% más que el 2017.
El año pasado las ventas siguieron creciendo, pese a ser un año complicado, reconoce María Fernanda Pólit, gerente General de la compañía Provefrut, la mayor exportadora de brócoli que tiene Ecuador, pues vende el 60% de la oferta nacional. La crisis logística por falta de contenedores, que derivó en un encarecimiento del costo de fletes y otros insumos como el cartón y el plástico, frenaron el ritmo de la industria, pero no la han hecho retroceder. Una demanda externa que no ha dejado de crecer y el margen de acción que la industria ha tenido para hacer que su producto siga siendo competitivo, han jugado a favor de este sector que, además, pone a su oferta orgánica como una de sus fortalezas.
El brócoli certificado, señala Pólit, ha servido de salvavidas en los últimos años. Es lo que permitió que Ecuador conservará su posicionamiento en el mercado estadounidense -su segundo comprador después de Japón- aún teniendo que pagar, desde el 2013, hasta un 14,9% de arancel versus el 0% que tienen sus otros competidores. Pero también es lo que hoy sigue salvando la facturación, dice la gerente de Provefrut que el año pasado cerró con $ 93 millones en ventas de vegetales congelados, $ 2 millones más que en el 2020, siendo el brócoli más del 80% de su oferta. “Es en la producción orgánica donde más se ve un crecimiento de la demanda. Más del 30% de nuestras ventas tienen esta certificación” dice.
En el caso de esta compañía, la oferta orgánica, explica Carlos Zaldumbide, un colaborador de esta firma y especialista de este mercado, ha incrementado, en los últimos años, la participación del 25 % a un 32 % del total de la producción. Entre las ventajas que tiene el país no solo está la posibilidad de poder producir los 365 días al año, sino el tener un sistema de calidad altísimo y una demanda que afuera tiene claros indicios de seguir creciendo.
